Vivimos en una época en la que el tarot está cada vez más presente en redes sociales.
Abrimos TikTok, Instagram o cualquier otra plataforma y podemos encontrarnos lecturas de todo tipo: mensajes colectivos, tiradas sobre el amor, sobre una persona concreta, sobre embarazos, abortos, enfermedades, separaciones, infidelidades o incluso sobre la muerte.Y aquí es donde creo que merece la pena detenernos y hacernos una pregunta:¿Realmente todo vale cuando trabajamos con tarot?Para mí, la respuesta es clara: no.
El tarot no es solamente una baraja de cartas.Tener una baraja de tarot no significa saber trabajar con tarot.Aprender los significados de los 78 arcanos tampoco significa estar preparado para realizar una lectura profesional.El tarot requiere estudio, práctica, intuición, capacidad de interpretación y experiencia. Pero también requiere algo que no se aprende únicamente estudiando los significados de las cartas: ética.Porque cuando realizamos una lectura no estamos trabajando con cartas de manera aislada.Estamos trabajando con personas.Personas que tienen dudas, miedos, ilusiones, problemas, inseguridades y momentos de vulnerabilidad. Personas que confían en nosotros para recibir una orientación cuando no saben muy bien hacia dónde mirar.Y eso, para mí, implica una responsabilidad enorme.
No todo lo que puede preguntarse debe responderse con tarot.Hay temas especialmente delicados que requieren mucho cuidado.Hablar de un embarazo, de un aborto, de una enfermedad, de un diagnóstico médico o de la muerte no debería convertirse en un juego de cartas ni en contenido diseñado para conseguir visitas.Porque detrás de esa pregunta hay una persona.Alguien puede estar esperando un resultado médico. Alguien puede tener miedo de estar embarazada. Alguien puede haber sufrido recientemente una pérdida. Alguien puede estar aterrorizado por una enfermedad.Y si a esa persona le decimos que las cartas «confirman» algo, podemos generar una sugestión que no necesita.Las cartas no pueden sustituir una prueba de embarazo, un diagnóstico médico, una consulta psicológica o el asesoramiento de un profesional cualificado.
Saber tarot también significa saber cuándo el tarot no es la herramienta adecuada.
Las redes sociales no deberían convertir el tarot en un espectáculo
Las redes sociales han permitido que muchas personas descubran el tarot y se acerquen a él.Pero también han creado una dinámica en la que, en ocasiones, parece que cuanto más llamativo, más polémico o más extremo sea el contenido, más atención recibe.Y ahí es donde creo que debemos tener cuidado.Porque una cosa es divulgar, enseñar o compartir nuestra manera de entender el tarot.Y otra muy diferente es convertir situaciones personales y delicadas en un espectáculo.No todo tiene que grabarse.No todo tiene que publicarse.No todo tiene que convertirse en una lectura colectiva.Y, sobre todo, no todo vale por conseguir visualizaciones, seguidores o clientes.Esto también perjudica al tarot.
Hay algo que me parece especialmente importante decir.
Muchas personas tienen una imagen negativa del tarot.Lo consideran un engaño, un espectáculo o una forma de aprovecharse de quien está pasando por un mal momento.Y entiendo que existan personas que tengan esa percepción.Pero también creo que debemos preguntarnos de dónde procede parte de esa mala fama.Cuando alguien utiliza el tarot sin formación, realiza afirmaciones categóricas sobre cuestiones extremadamente delicadas, genera miedo, promete resultados imposibles o convierte cada problema en una oportunidad para vender otro servicio, no solamente está perjudicando a la persona que tiene delante.También está perjudicando la imagen del tarot y de quienes intentamos ejercerlo de una manera responsable.Y esto es algo que, como profesionales, deberíamos ser capaces de reconocer.
El tarot no debería ser una forma rápida de ganar dinero.
Por supuesto que trabajar con tarot es un trabajo.Como cualquier otra actividad profesional, tiene un valor, requiere tiempo, formación, experiencia y dedicación, y debe ser remunerado.Pero para mí existe una diferencia enorme entre vivir de tu profesión y utilizar las necesidades de otras personas únicamente como una forma de ganar dinero.Una persona que llega a una consulta no debería ser vista solamente como un cliente más.Es alguien que está confiando en nosotros.Y esa confianza no debería utilizarse para crear dependencia, miedo o necesidad constante de volver a consultar.Una lectura no debería terminar convirtiéndose en:
«Necesitas otro ritual.»
«Necesitas otra consulta.»
«Hay algo oscuro alrededor de ti.»
«Si no haces esto, ocurrirá aquello.»
Eso no es acompañar.Eso es aprovecharse de la incertidumbre de una persona.La ética también significa saber poner límites.
Para mí, una buena profesional del tarot no es aquella que tiene una respuesta para absolutamente todo.Es aquella que sabe cuándo puede ayudar y cuándo debe decir:»Esto no puedo responderlo mediante tarot.»Saber poner límites no hace que una lectura sea menos profesional.Al contrario.Demuestra que entendemos que el tarot tiene un ámbito de actuación y que existen cuestiones que corresponden a otros profesionales.También significa saber distinguir entre una interpretación y una certeza.Las cartas pueden mostrar tendencias, dinámicas, posibilidades y diferentes escenarios. Pero no deberían utilizarse para arrebatarle a una persona su capacidad de decidir sobre su propia vida.El objetivo debería ser orientar, no controlar.
Para mí, el tarot tiene sentido cuando puede aportar una mirada diferente.Cuando ayuda a una persona a ordenar lo que siente, a comprender una situación, a observar determinadas dinámicas o a plantearse aspectos que quizá no estaba viendo.Pero la decisión final sigue perteneciendo a la persona.Una lectura no debería quitar libertad.Debería ayudar a recuperarla.Porque una persona no debería salir de una consulta pensando:»Tengo que hacer esto porque las cartas me lo han dicho.»Sino pudiendo decir:»Ahora entiendo mejor la situación y puedo decidir qué quiero hacer con ella.»Esa diferencia es fundamental.
No quiero defender un tarot perfecto. Quiero defender un tarot responsable.
No creo que quienes trabajamos con tarot tengamos que ser personas infalibles.Podemos equivocarnos. Podemos interpretar de manera diferente. Podemos aprender continuamente.Pero sí creo que tenemos la obligación de ser conscientes de la responsabilidad que asumimos cuando alguien se sienta delante de nosotros y nos cuenta algo importante de su vida.Por eso considero que la formación, la experiencia, la intuición y la empatía deben ir acompañadas siempre de ética y sentido común.Porque no basta con saber echar las cartas.Hay que saber escuchar.Hay que saber interpretar.Hay que saber comunicar.Hay que saber decir que no.Y hay que saber cuándo parar.Porque detrás de cada consulta hay una personaEl tarot puede ser muchas cosas para cada persona.Para algunos será una herramienta espiritual. Para otros, una forma de reflexión. Para otros, una manera de buscar orientación en momentos de incertidumbre.Pero, independientemente de cómo cada uno entienda el tarot, hay algo que no debería cambiar:el respeto hacia la persona que tenemos delante.
Por eso, en La Senda de los Arcanos, creo que trabajar con tarot implica mucho más que hacer una tirada y dar una respuesta.Implica acompañar.Implica orientar.Implica escuchar.Implica respetar.Y, sobre todo, implica recordar que estamos tratando con personas, no con números, visualizaciones ni oportunidades de venta.Porque el tarot no debería necesitar convertirse en un circo para tener valor.Y si queremos que el tarot sea respetado, también tenemos que empezar por respetar nosotros mismos la forma en la que lo ejercemos.
Hermosas palabras, es así, las redes en algunas situaciones ayudan a desvirtuar el buen sentido y el profesionalismo. Hay que ser prudentes y te admiro por tu compromiso por lo que haces. Tus palabras siempre son muy acertivas y ese don lo tienen pocos. Abrazo grande
Infinitas gracias por tus palabras. Te abrazo fuerte bella